UN SUEÑO DE LIBERTAD

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¡Ayúdame! Intento decirte tras el cristal de esta pecera gigante, mientras me miras con una sonrisa de oreja a oreja. Soy un delfín, uno de tantos, prisionero en esta jaula de cristal, sin posibilidad de salir y sometido a un estrés “inhumano”.

Vivimos hacinados, en pequeños acuarios desde donde nos “liberan” a la gran piscina. El teatro de nuestras acrobacias pagadas con la moneda de un brutal maltrato. Somos inteligentes, no payasos; no hemos nacido para saltar aros, caminar sobre el agua marcha atrás o portar pelotas en nuestro morro. Sé que a vuestr@s hij@s les entusiasmamos, pero preferiríamos gustarles libres, en el mar, en nuestra patria salada. Compartimos sentimiento con l@s compañer@s de condena; con orcas, con focas y con leones marinos. Y con todos los animales que vivimos recluidos en esas cárceles que denomináis “acuarios”.

A través de estos cristales solo observo sonrisas y felicidad, dulces días familiares o excursiones escolares, mientras que al otro lado reina la tristeza, el dolor, la desesperación…

Cuando se acerca la noche, como por telepatía, tod@s soñamos con una misma cosa: la libertad. No es telepatía. Todos los presos padecen sueños obsesivos, en la cárcel, en el zoo, en la tienda, en el acuario…

Much@s nacieron aquí, ni siquiera conocen lo que es el mar, lo que es el poder decidir qué hacer cuando lo quieres hacer; l@s envidio. Sé lo que se siente y el compararlo con lo que ahora percibo, me hace reconocerme incompleto, sin ganas de nada. Me arrancaron del lado de mis pequeños para traerme hasta aquí, ¡ah sí!, olvidé decirlo, soy una delfina y tenía familia. Digo tenía, porque no he vuelto a saber de ellos, mis chiquitines. Me gustaría que tú, si eres padre/madre o familiar, pienses por un momento en cómo me encuentro yo sin ellos. ¿Fatal verdad? Pues esa es mi realidad, día a día. Suma las imposiciones, el maltrato, la falta de alimento para que hagamos las estupideces que nos exigen los cuidadores…

Cada vez me quedan menos ganas de seguir; menos deseos de continuar la vida. Lo peor es que me consta que seguiréis llevando a vuestr@s hij@s, para enseñárles lo bonito que es tenernos ahí. Y por ello, otr@s como yo seguirán siendo criad@s, raptad@s, explotad@s... Y mientras, mis compañer@s y yo, continuaremos con nuestro sueño; un sueño de libertad.

-MªJesús Serrano Chávez-

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