UN MUNDO DE MALTRATO BIEN VISTO

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En contra de la creencia generalizada, para que un caballo llegue a ser un buen ejemplar en cualquier manifestación del mundo ecuestre, ha de constituirse en objeto de maltrato. La mayoría de las personas no aceptarían esa conducta sobre su perro o gato, pero tendemos a normalizarlo cuando el rol de víctima recae sobre estos hermosos animales.

Los comportamientos que se les exigen en esos “espectáculos” resultan completamente antinaturales. Para que lleguen a realizarlos con éxito en el momento en el que el jinete (o maltratador) lo demande, se los somete a un estricto entrenamiento. Fustas, serretas (piezas metálicas incrustadas en la comisura de los labios que provocan dolor cada vez que se tira de las riendas) o  las espuelas con las que golpean sus lomos, se convierten en habituales instrumentos de castigo. 

La relación jinete-caballo carece del menor valor ético. Se basa en la sumisión, en el miedo del segundo hacia el primero, y perdura mientras el animal cumple con su cometido. Cuando fracasa o hace perder dinero al jinete o al dueño (en caso de propietarios de hípicas para apuestas en carreras), terminan desahuciados, vendidos a mataderos, abandonados o directamente sacrificados. ¿Qué sucede entonces con el supuesto vínculo afectivo? ¿Se esfuma de la noche a la mañana? Otra consecuencia más de la cosificación de los seres no humanos. Los consideramos inferiores. Se impone la creencia de que están aquí PARA nosotr@s, no CON nosotr@s.


Mención a parte merece el daño físico que se inflige a los caballos por sus posturas forzadas, por sus gestos contra natura. Artrosis, deformaciones en el cuello, debilidad en las extremidades por sobresfuerzo y deformaciones en la columna por el peso exagerado de las monturas, son sus habituales consecuencias.


Para llegar a entender todo esto, solo tenemos que observar los ejemplos que nos rodean. En 2013, un caballo fue asesinado a golpes por su jinete con una vara de hierro; en junio del pasado año 2015, otro jinete fue grabado golpeando brutalmente a su caballo. Alegó que se trataba de una técnica de amansamiento (http://www.lagaceta.com.ar/nota/640385/sociedad/jinete-aparecio-golpeando-caballo-se-defiende.html).  No son excepciones sino norma. Cientos de casos documentados y muchos más que ni siquiera salen a la luz, así lo certifican.


Se impone abrir los ojos, cesar en la normalización del daño y dejar de utilizar como simples objetos a estos bellos ejemplares. Tienen vida, sentimientos, familia…


Seguimos soñando, seguiremos luchando… por un mundo sin maltrato.


-MªJesús Serrano Chávez-

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