LA MIRADA QUE NO PUDE AGUANTAR

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Los ojos, pese a su aparente fragilidad, atesoran tanta fuerza que en ocasiones su mirada fija nos resulta imposible de aguantar.

Recientemente visité “Bioparc Valencia”, un parque zoológico denominado de última generación que se nos presenta, en pro de la conservación animal, como el mejor hábitat que pueda existir en cautividad y en pleno casco de la ciudad. Reconozco que aquella mañana brillante y olorosa de primavera, paseando plácidamente por los diferentes ambientes de Bioparc, llegué a pensar que sus inquilinos eran verdaderamente felices en esa suerte de puzle de decorados invisibles y sin solución de continuidad, que reproducían, admirablemente, los paisajes originarios de cada especie con la máxima fidelidad.



Pero algo extrañamente singular me aconteció al llegar a la zona de los gorilas que, aunque separados por un grueso cristal, se pueden contemplar a menos de dos palmos como así hacen los tropeles de bulliciosos niños que, llevados por sus colegios, no dejan de mirar, chillar y gesticular frente a esos grandes simios que parecen acostumbrados a que les imiten un día tras otro, otro tras uno, reiteradamente y siempre de manera grotesca e igual.

Al llegar a la altura del patriarca de la comunidad, un espalda plateada, sentí un escalofrío agudo que me hizo tambalear cuando sus intensos e inquietantemente humanos ojos negros se clavaron en los míos para calladamente anunciarme que él también tenía derecho al uso de su dignidad. Dignidad perdida, en esa exhibición bochornosa de feria postmoderna, que disfraza una cárcel de lujo para seres vivos, cuya condena penan solo por ser distintos a los humanos, precisamente lo que los humanos denominan como “discriminar”.

Acto seguido, cogiendo pausadamente del suelo, con su inmenso brazo derecho un puñado de astillas de madera me las arrojó ceremoniosamente siendo detenidas por el cristal, como muestra disciplente de su intención de parecer tonto, sólo por él quererlo, pero no por realmente serlo, y menos todavía por ninguna imposición de una especie de reciente incorporación a la biosfera terrenal que se cree superior a todas.

Mis ojos, avergonzados, no aguantaron su mirada y se llenaron de unas lágrimas secas que todavía duelen en mi pesar. Es bien cierto, que a mi peludo interlocutor visual no lo volveré a visitar, porque yo no me lo merezco y él se merece mucho más.

“La mirada que no pude aguantar”, de Antonio J. Alonso. Publicado en “El blog personal de Antonio Business Coaching” .

INICIOS

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Muchos de los galgos que hoy habitan en nuestras casas han pasado previamente por un lugar triste y sombrío llamado residencia. Mi Minnie viene de allí. Llegó tras vagar sin descanso por campos y calles de un pueblo de Toledo.


Minnie tiene sus huesos llenos de «nudos». El más llamativo, uno que se le sale de la clavícula. No le gustan los palos, pero quiero pensar y creo que fue por un atropello. Demasiadas fracturas mal cuidadas... Vi su video: una chica la intentaba consolar, una mano a la que ella se aferraba.. Quise a esta chica. me encantó ver cómo los trataban, cómo intentaban vendar sus almas rotas.

Yo también fui voluntaria y es algo que haces con la mejor intención. Procuras mejorar en lo posible sus condiciones, darles todo el cariño del que seas capaz. El día de su llegada se vuelve muy difícil. Algunos vienen maltratados, totalmente rotos, con su mirada vencida intentando pasar desapercibidos y no ser vistos.

A otros les trae su galguero directamente —ya no «sirven»—. Suelen ser perros lesionados, con frecuencia en las patas, como Malú a la que recogí para introducirla en un frio chenil. Su cara de desorientación, su mirada detrás del galguero queriéndome seguir... En ese momento solo la lealtad supera su miedo. Qué difícil cerrar la puerta y que esté a gusto. Despliegas todas tus armas: caricias, comida, chuches. Pero es imposible, sabes que ese día nada sirve.

Los más afortunados son encontrados en las calles y llevados a centros de protección que luego los derivan a asociaciones para su adopción. En cualquier caso, la estancia para los galgos allí es dura, triste... Y para eso van las voluntarias, para mejorarles la vida, para conseguir cambiar su expresión, darles cariño y alegría para hacer que vuelvan a ser perros. Se consigue, tarde o temprano se consigue.


No todo el mundo posee las cualidades necesarias para ejercer de voluntario. He presenciado muchas «primeras veces» de gente que ya no regresaba. No saben lo que se pierden: el impagable valor de estar allí y sentir ese hilo invisible que se crea entre ti y cada uno de los perros. Un hilo fuerte hecho de comprensión, cariño y confianza que ya llevarás de por vida.

Mi profundo respeto por todos los voluntarios que, sin medios, se dejan la piel por los perros. Resulta realmente difícil irse a casa sabiendo que quedan allí. Mucho ánimo para continuar y todo el apoyo del mundo porque os necesitan y os quieren.

Sonia de Paz.

OCTUBRE, NO A LA CAZA. PERFOMANCE PLATAFORMA NAC

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Sucedió el último seis de octubre y de forma simultánea en 23 ciudades. Decenas de activistas convocados por nuestra plataforma nos congregamos en calles y plazas. De negro  en señal de respeto hacia quienes sufren la tragedia—, armados con tabletas y ordenadores portátiles, y con el rostro cubierto por máscaras para destacar que ninguno somos importantes en más de lo que aportamos a la causa, mostramos a quien quiso escucharnos los efectos de la caza. Víctimas asesinadas, perros y otros animales torturados hasta la muerte cuando ya no sirven como herramientas, irreparables daños medioambientales. Octubre, fin de la veda. El negocio de la muerte comienza la matanza. Porque no existen razones válidas para convertir el planeta en el reino de la crueldad… NO A LA CAZA.


LA MEMORIA DEL LLANTO

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“Perdonen si empiezo con una confidencia personal: yo, que soy contrario a los toros, entiendo de toros. Durante años, cuando me recogieron en Zaragoza durante la posguerra, traté casi diariamente con don Celestino Martín, que era el empresario de la plaza. Eso me permitió conocer a los grandes de la época: Jaime Noain, El Estudiante, Rafaelillo, Nicanor Villalta. Me permitió conocer también, a mi pesar, el mundo del toro: las palizas con sacos de arena al animal prisionero para quebrantarlo, los largos ayunos sustituidos poco antes de la fiesta por una comida excesiva para que el toro se sintiera cansado, la técnica de hacerle dar con la capa varias vueltas al ruedo para agotarlo... Si algún lector va a la plaza, le ruego observe el agotamiento del animal y cómo respira. Y eso antes de empezar.



Vi las puyas, las tuve en la mano, las sentí. El que pague por ver cómo a un ser vivo y noble le clavan eso debería pedir perdón a su conciencia y pedir perdón a Dios. ¿Quién es capaz de decir que eso no destroza? ¿Quién es capaz de decir que eso no causa dolor? Pero, claro, el torero, es decir, el artista necesita protegerse. La pica le rompe al toro los músculos del cuello, y a partir de entonces el animal no puede girar la cabeza y sólo logra embestir de frente. Así el famoso sabe por dónde van a pasar los cuernos y arrimarse después como un héroe, manchándose con la sangre del lomo del animal a mayor gloria de su valentía y su arte.

Me di cuenta, en mi ingenuidad de muchacho (los ingenuos ven la verdad), de que el toro era el único inocente que había en la plaza, que sólo buscaba una salida al ruedo del suplicio, tanto que a veces, en su desesperación, se lanzaba al tendido. Lo vi sufrir estocadas y estocadas, porque casi nunca se le mata a la primera, y ha quedado en mi memoria un pobre toro gimiendo en el centro de la plaza, con el estoque a medio clavar, pidiendo una piedad inútil. ¡El animal estaba pidiendo piedad...! Eso ha quedado en la memoria secreta que todos tenemos, mi memoria del llanto.

Y en esa memoria del llanto está el horror de las banderillas negras. A un pobre animal manso le clavaron esas varas con explosivos que le hacían saltar a pedazos la carne. Y la gente pagaba por verlo.

El que acude a la plaza debería hacer uso de ese sentido de la igualdad que todos tenemos y darse cuenta de que va a ver un juego de muerte y tortura con un solo perdedor: el animal. El peligro del toreo, además de inmoral como espectáculo, es efectista, y si no lo fuera, si encima pagáramos para ver morir a un hombre, faltarían manos y leyes para prohibir la fiesta.

Gente docta me dice: te equivocas. Esto es una tradición. Cierto. Pero gente docta me recuerda: teníamos la tradición de quemar vivos a los herejes en la plaza pública, la de ejecutar a garrote ante toda una ciudad, la de la esclavitud, la de la educación a palos. Todas esas tradiciones las hemos ido eliminando a base de leyes, cultura y valores humanos. ¿No habrá una ley para prohibir esa última tortura, por la cual además pagamos?

Perdonen a este viejo periodista que aún sabe mirar a los ojos de un animal y no ha perdido la memoria del llanto."

Fuente: EL PAÍS; Francisco González Ledesma, periodista y escritor.

EL TÉRMINO PERSONA

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EL TÉRMINO «PERSONA» puede ser aplicado perfectamente a animales no humanos, aunque seamos los seres humanos quienes nos hemos apropiado de ese término para distinguir nuestra supuesta superioridad sobre el resto de animales. Ateniéndonos a su etimología original, y que reclamamos quienes evitamos este especismo, son «personas» y son «alguien» porque tienen personalidad propia, individual y única (como cualquier miembro perteneciente a la especie humana), conciencia de si mismes, capacidad de raciocinio (me da igual a qué nivel, sobre todo porque ni entre humanas ni humanos existe por igual) y elección de sus actos, además de que son seres sintientes. La diferencia la hemos creado nosotres manipulando, lo primero, el lenguaje al llamarles animales, cuando nosotres también lo somos. El hecho de que en nuestra evolución hayamos creado nuestras propias reglas no significa que por ello ya no tengan derecho a la vida y a la dignidad, derechos que nosotres no estamos aquí para conceder, sino para respetar. El resto de leyes y normas pueden ser válidas para nuestra especie, pero eso no nos faculta para que las básicas respecto a la vida, también las decidamos. El tener la fuerza y el poder no nos convierte en seres superiores ni mejores, si no la usamos para comprender que podemos ejercerla sin menoscabar el DERECHO A LA VIDA de otres, sea cual sea su condición: sexo, raza, orientación sexual o especie...

Autor desconocido

MANIFIESTO CONCENTRACIÓN NAC EN CUENCA, 24.03.2018

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Los cazadores aseguran amar a los animales, y así lo gritarán en las calles por primera vez el 15 de abril. Pero ¿qué es amar? ¿Amar es considerar a un ser vivo una simple herramienta? ¿Amar es arriesgar la vida de un indefenso animal haciéndole correr hasta la muerte? ¿O es amar atar a los animales a las vías del tren para que tengan la muerte más dolorosa? Amar es la palabra que usan los cazadores, pero se traduce en maltrato y atrocidades. Lacra nacional, vergüenza europea y atrocidad mundial por la que hoy gritamos a una sola voz NO A LA CAZA.



Por desgracia, a día de hoy, el cruel suceso sobre el que queremos sentar las bases de un nuevo comienzo es más habitual de lo que debiera.

La crueldad de los denominados galgueros no alcanza límites, y no los llegan a tener gracias a la exclusión de los animales utilizados en la caza en la gran parte de legislaciones de las comunidades autónomas. Ya hace cinco años conocíamos el caso de los 90 perros de Mogán, que movían de un municipio a otro para burlar las penas que con mucho esmero los animalistas conseguían a través de firmas. Pero las atrocidades no paran, y el hallazgo de esta fosa común alerta tanto a animalistas como al mundo entero.

Gracias a la ayuda de voluntarios, una vez más, se busca la justicia de estas almas que fueron sacrificadas de una manera cruel y salvaje. La legislación no puede obviar estos hechos. Por el momento 25 cadáveres de perros, que van en aumento, fueron arrojados con vida condenados a morir de hambre y sed. EXIGIMOS JUSTICIA PARA TODOS Y CADA UNO DE ESTOS ASESINATOS.

Tarancón no caerá en el olvido. Las palabras se deben convertir en hechos y no pararemos hasta que la igualdad animal sea alcanzada. Los seres más puros del planeta están sufriendo, y necesitan nuestra ayuda. Una vez más, unid@s gritamos por todos los sin voz NO A LA CAZA. Por todos los galgos a punto de morir en entrenamientos diarios de 30 kilómetros atados a un remolque, y que cuando sobreviven ganar una carrera se convierte en un hecho de vida o muerte, por los que en toda su vida sólo han comido un trozo de pan y nunca recibirán una caricia.

25 cadáveres que van en aumento, 25 seres inocentes, 25 almas que vivieron torturadas y murieron de una manera idéntica a la de las antiguas fosas comunes de la época franquista. Unas leyes que dan la espalda a los casos leves y más extremos de maltrato amparando a los asesinos más sanguinarios. Un marco judicial que PROTEGE la matanza masiva de perros autodenominados de caza bajo la excusa de ser una tradición de la población rural.

La esperanza a pesar de las miles de muertes sigue viva. Gracias a los supervivientes, a las pobres almas que nos demuestran que por cruel que pueda llegar a ser el ser humano jamás perderán la confianza en él; a las almas torturadas que abren su corazón a una nueva persona sin contemplaciones y dejando atrás su pasado.

Queremos EXIGIR la ayuda de todos aquellos que nos escuchen y de los políticos. Esta situación debe cambiar, estas muertes no deben caer en el olvido, ESTAS 25 MUERTES DEBEN SER MOTIVO SUFICIENTE DE CAMBIO.

Hoy nuestra voz se une, junto con la de muchos países europeos que siguen de cerca los casos, por estas injustas 25 muertes, pero también por todas las que se están produciendo desde la finalización de la temporada de caza. Por los que son atados a las vías del tren al amparo de una muerte dolorosa, por la odisea que viven 90 podencos de Mogán que llevan 5 años en un limbo judicial sin ayuda y hacinados. Por los ahorcados, por los tirados a pozos, por los abandonados a su suerte y, sobre todo, por los que todavía luchan por vivir. Por todos ellos y por los que todavía están por venir hoy decimos BASTA.

BASTA YA de permitir en nombre de una tradición que se juegue con la vida de seres vivos.

BASTA YA de ahorcar a seres indefensos.

BASTA YA de tirar a un pozo a un galgo cuando se considera que ya no sirve para la caza.

BASTA YA de considerar una especie superior a otra.

BASTA YA de encerrar en una tragedia perpetua a los perros de caza que se repite cada febrero.

BASTA YA.

4F. UN DÍA DE PERROS.

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La expresión con la que titulamos esta entrada, define en castellano a esas jornadas de climatología especialmente adversa que invitan a quedarse en casa, disfrutando de café, té, película, buena soledad o mejor compañía. El pasado domingo, con independencia del temporal, en las principales poblaciones del Estado y en un buen número de ciudades europeas, hizo, en efecto, un día de perros. También de liebres, de perdices, de zorros, de lobos, de ciervos, de corzos o de jabalíes. Porque para defender su derecho a una vida protegida del infame negocio de la caza, salimos a la calles a gritar basta; a exigir un cambio legislativo que anteponga la sensibilidad de la sociedad contemporánea al lucro sin escrúpulos de una minoría.



Aunque creemos que nos favorecen, en NAC no damos cifras. Siempre entendimos que, cuando alguien posee un mensaje que transmitir, lo importante es que se difunda. Sin más que consultar la prensa –digital o escrita–, escuchar las radios o sentarnos ante alguna pantalla, podemos dar por cumplido el objetivo inmediato, como paso previo a convertir en pasado el tiempo en que se conjugue la actividad cinegética.

Nuestro agradecimiento a quienes colocaron su imagen pública y su talento al servicio de la causa común. A asociaciones, colectivos y protectoras. A partidos. A todas las y los asistentes. A Chesús Yuste que se pegó un palizón de viaje para compartir sus ideas y su experiencia en la materia, desde los perfiles de político, escritor e incansable luchador antiespecista. A Nathalie Seseña que interpretó nuestro manifiesto de este año, como solo podía hacerlo una actriz de su nivel. A Ouke Leele por escribirnos para la ocasión una obra de arte en forma de poema, y por arriesgarse a leerlo en unas circunstancias tan desfavorables para ella. Y, de modo muy especial, a los coordinadores y coordinadoras de las distintas ciudades, y a esa legión de activistas que, desde un anonimato que engrandece, hicieron posible que nuestro NO A LA CAZA de 2018 sonara, entre la tempestad, más claro y más bello que nunca.

Os dejamos un vídeo de David Zokad, resumen de la manifestación de Madrid. Al pie encontraréis los enlaces a los textos citados, ya difundidos a través de estas mismas páginas. Merecen lectura detenida.


A todos y a todas los que de uno u otro modo, incluso desde la crítica, hicisteis posible el #NoalACaza4F … ¡¡¡GRACIAS!!!

Seguimos...

Enlaces:

- Manifiesto NAC, NO A LA CAZA.
- La muerte de la caza. Poema de Ouka Leele.
- Texto de Chesús Yuste.



LA MUERTE DE LA CAZA (OUKA LEELE)

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En su mirada desbordada de sangre, habría atisbos de humanidad.
En su mirada inyectada de muerte, habrían inoculado bondad.
En su mirada sujetada por el deseo ávido de dinero, habrían pagado con caricias.

Y los mansos galgos, los podencos mansos y sus amorosos ojos.
Sus graciosas patas y su fina figura en el engranaje de la barbaridad inculta
de matar por matar en aras de tantas absurdas disculpas,
de regular lo que, en su sabiduría, la naturaleza hace con tanta perfección y sencillez.

Al mirar a sus hijos, niños, habrían descubierto que derramar sangre ni es justo,
ni es bueno.
Que los niños miran a los animales y sienten amor puro.
Reconocen en ellos a sus compañeros, reconocen en ellos la ternura sin final.

Los galgos como sus niños, hijos, se asustan y tiemblan participando en el horror.
Obligados, extorsionados, torturados.
No amados.

Como nuestros hijos, niños, solo quieren ser amados y amar.
Que para eso nacemos todos en esta tierra.
Nacemos niños, sentimos y sabemos y conocemos lo humano.
¿Quién nos despojó del recuerdo, quién nos zambulló en ese olvido
que nos hace capaces de tener un rifle en las manos y dispararlo contra un cuerpo,
que nos hace ver la muerte, propiciarla, impasibles?
Si el dinero es el dueño de la vida, si está por encima de ella,
¿cómo llamarnos humanos sin avergonzarnos?

Si la ignorancia es la madre de la crueldad,
sacudamos las carnes de esta madre tan ciega y espantosa
tan purulenta y vomitiva. Aneguemos su vagina para que sea ya infértil.
Que todos los hijos de los hombres tengan por madre a la sabiduría
que cercena la amnesia que nos ha apartado de reconocernos.

La sabiduría ha dado a luz a toda la naturaleza.
Que la primavera reverdezca en nosotros y nos haga flor.
Que la belleza nos vista de amor.

Entonces habrá humanidad
entonces habrá bondad
entonces habrá caricia.

La ignorancia, postiza nodriza, será despedida para siempre.
Y no habrá más sangre inocente, derramada inútilmente,
brutalmente.
La ignorancia ha muerto, ¡viva la vida!

OUKA LEELE

TEXTO LEÍDO POR CHESÚS YUSTE EN MADRID, 4F NO A LA CAZA

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Amigas y amigos, compañeras y compañeros:

El calendario llega a febrero y lo tenemos marcado en rojo, en rojo de sangre y dolor. Febrero supone el final de la temporada de caza y no estamos dispuestos a asistir un año más como espectadores impasibles a la tragedia repetida. Desde hace tiempo la tragedia que sufren galgos, podencos y otras razas, convertidos en perros de caza de usar y tirar, es un motivo de escándalo para la comunidad internacional y debe ser causa de vergüenza para la sociedad española en su conjunto. Decenas de miles de galgos en toda España van a ser ahorcados, arrojados en pozos o abandonados en cunetas como desechos de la caza. Este abandono masivo va a colapsar a las protectoras, que van a recibir estos días miles de galgos asustados, aterrorizados y maltratados, desbordando todos los recursos disponibles. Y toda esa tragedia se repite cada año ante la impunidad de aquellos cazadores que maltratan a sus animales, ante la ignorancia de la sociedad y ante la pasividad de las administraciones públicas. Esto debe cesar.

La violencia que rodea al mundo de la caza no es algo ajeno a los cazadores. Es más, son ellos el origen y el centro de esa violencia. No solo llenan de plomo los campos, contaminado la tierra y el agua, no solo amenazan la paz de los paseantes, no solo destruyen los ecosistemas. Son cazadores los que abandonan a sus perros, aunque luego digan que los aman. Son ellos los que los ahorcan al finalizar la temporada de caza. ¡Vaya muestra de amor! ¿Cuántas denuncias de cazadores denunciando a otros cazadores por abandonar, ahorcar o matar a sus perros se presentan cada año? ¡Ninguna! Entre ellos se tapan. En lugar de proteger a los perros, protegen a los maltratadores. Decir que amas a los animales, que amas la naturaleza y ser cazador es un oxímoron. De los más crueles.

No podemos guardar silencio y esperar que se imponga la razón por sí sola. Por eso estamos aquí. Porque nos sobran las razones, por noveno año consecutivo, el colectivo NAC, No a la Caza con galgos y otras razas, con el apoyo de medio millar de organizaciones animalistas, ha convocado manifestaciones en 31 ciudades españolas. Y ha obtenido el respaldo de manifestaciones en varias ciudades europeas, como París, Dijon, Verona o Colonia.

Queremos despertar la conciencia de nuestra sociedad y movilizarla para exigir el final de esta tragedia repetida. Queremos que los galgos y los podencos dejen de ser perros de caza, para convertirse en perros de casa, animales de familia, tratados con amor y no con esclavitud. Queremos que los poderes públicos adopten las medidas necesarias para erradicar esta barbarie. Ni por tradición ni por deporte, la caza no puede justificar la comisión de delitos. Nadie debe olvidar que el abandono y el maltrato animal son delitos recogidos en el Código Penal, que deben ser perseguidos y erradicados, por muy extendidos que estén en nuestros campos.

A lo largo de todos estos años ningún gobierno ha puesto en marcha ninguna medida de vigilancia y control que pudiera acabar con el maltrato que sufren los galgos y otros perros. Cada día que pasa sin que se atrevan a abordar estas medidas mínimas imprescindibles, nos arman de razones todavía más para seguir los pasos de muchos de nuestros vecinos europeos, que ya han prohibido la caza deportiva: como Alemania en 1952, Bélgica en 1995, Holanda en 1999, Escocia en 2002 o el Reino Unido en 2004. También lo ha hecho nuestra hermana Costa Rica en 2012. Se puede. ¡Claro que se puede!

El Gobierno debe tomar medidas sin más demora. La tragedia de los galgos debe ser Historia. Y cuando llegue ese día, que llegará, será gracias al trabajo de mucha gente en muchos municipios grandes y pequeños, haciendo muchas cosas pequeñas y también grandes, convocando manifestaciones como esta, denunciando los crímenes de la caza, documentándolos en películas, difundiendo los mensajes en las redes sociales, ofreciendo vuestro amor y vuestro hogar a esos perros rescatados... y mil cosas más que hacéis cada una de vosotras. En nombre de esos animales, permitidme que os dé las gracias.

Amigas, amigos: Como decía Víctor Hugo, «no hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado». No tengáis ninguna duda. Si el siglo XIX fue el del final de la esclavitud de las personas y el siglo XX, el de la igualdad de la mujer, tengamos la absoluta convicción de que el siglo XXI va a ser el del reconocimiento de los derechos de los animales. En pos de esa meta estamos trabajando. Entre todas y todos, lo conseguiremos.

Muchas gracias.

Chesús Yuste

4F, NO A LA CAZA

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Volvemos a las calles. Será el próximo cuatro de febrero en 32 ciudades que se unen para reclamar un rotundo NO A LA CAZA. Porque ni las consideradas presas, ni los seres sintientes empleados como arma (galgos, podencos o cualquier otro animal, con independencia de raza o especie), merecen sufrir por simple diversión humana, pulsa en el enlace de tu localidad, accede al cartel con toda la información de los actos y únete a nosotras. Te esperamos.

CARTELES DE LAS 32 MANIFESTACIONES:




MANIFIESTO NAC, NO A LA CAZA 2018

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Febrero. Tristeza en los campos. Miles de galgos, podencos y cualquier otro ser sintiente, de los empleados como simples utensilios cinegéticos, se enfrentan al final de temporada. Les espera el exterminio, en las formas más crueles que es capaz de concebir la mente humana; el abandono; la mutilación; el regreso a unos entrenamientos a pan y agua; o el martirio de convertirse en herramientas reproductivas para fabricar nuevas camadas. Por el camino, más de veintiún millones de víctimas –presas, las llaman–, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El maldito negocio de la muerte que se disfraza de deporte, de goce de la naturaleza o de tradición cultural, para facilitar su digestión por la sensibilidad de una sociedad contemporánea que de ningún otro modo admitiría esas prácticas.

Febrero. Otro año más en el que salimos a las calles para gritar basta con dos objetivos inmediatos. Por una parte, explicar a la ciudadanía que la engañan. Que el lobby de la caza es solo una actividad mercantil; un minoritario holding empresarial que se enriquece a costa del sufrimiento ajeno, facturando por ello cifras desorbitadas.

Por otra, exigir a políticos y autoridades que intervengan. Que nunca resultaron suficientes tibias declaraciones de principios para obtener sin coste un rédito electoral; y que, desde el gobierno o la oposición de las distintas instancias, deben hacer lo preciso para terminar con un hábito, carente hoy del menor soporte ético.

Para todo aquel y para toda aquella que quiera escuchar, clamamos nuestro NO A LA CAZA, porque una sociedad sana no halla el placer en privar a nadie de la vida, ni convierte el maltrato sistemático de miles de seres en pasatiempo de fin de semana.

NO A LA CAZA, porque se volvió enemiga de la biodiversidad y de la conservación del medio ambiente en el entorno rural.

NO A LA CAZA, porque nada justifica que recorran nuestros campos gentes con armas.

NO A LA CAZA, porque impide, a quienes no nos agrada, el pacífico disfrute de un patrimonio ecológico que también nos pertenece. Porque se reserva la exclusividad de cotos, caminos y senderos, convirtiendo en certeza el dicho popular de «ponerle puertas al campo».

NO A LA CAZA, porque junto al comercio de animales exóticos, se constituye en el principal instrumento de difusión de esas que luego denominamos especies invasoras.

NO A LA CAZA, porque ejerce de sostén de valores especistas, de la peor de las versiones conocidas del machismo y, pese a los argumentos esgrimidos por el colectivo de cazadores, ahonda las desigualdades sociales, principalmente en las zonas donde se manifiestan más pronunciadas. No es casual que, al estilo de una célebre película berlanguiana, se configure en esencia como actividad propia de las clases más altas.

NO A LA CAZA, porque las poblaciones de animales libres poseen sus propios mecanismos de autoregulación y no precisan del depredador humano para mantenerse en niveles de equilibrio.

NO A LA CAZA, porque, sobre todo en determinadas modalidades, se convierte en refugio de la economía sumergida.

NO A LA CAZA, por salud mental. Porque quien se divierte con el sufrimiento ajeno, más que trofeos o medallas, precisa un tratamiento médico adecuado a su patología.

NO A LA CAZA, porque nuestros hijos merecen una educación sin sangre.

NO A LA CAZA, porque causa un dolor innecesario, al convertir a las presas en dianas; y a galgos, podencos y demás animales de utilidad cinegética, en torturadas armas involuntarias.

NO A LA CAZA, porque, contradiciendo el título de un antiguo programa de televisión, no todo vale por la pasta.

Por las razones expuestas y por muchas otras que, en tributo a la brevedad, no caben en este manifiesto… NO A LA CAZA con galgos. NO A LA CAZA con cualquier raza o especie animal. NO… A LA CAZA.
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